viernes, 14 de mayo de 2010

La mujer

Las mujeres son animalillos extraños, para los débiles un aterrador enigma, para los fuertes una pregunta a resolver, para todos un signo de interrogación que pende sobre sus vidas. ¿quién puede decir que ha penetrado en lo más hondo del alma de la mujer y viene a nosotros con respuestas?
Lo primero que hay que saber es que la mujer es distinta del hombre, pero en un grado tal que no hay nada que nos indique que en algún momento ese abismo pueda ser salvado por alguien. ¿estaremos condenados a no entenderla jamás? Solo los más arrojados de entre nosotros tienen derecho y deben contestar a la gran pregunta sobre la mujer.
Lo cierto es que la mujer es un ser mucho más instintivo que el hombre, para ella sus impulsos lo son todo, aunque a veces los enmascare esa cierta astucia, tan femenina, pero eso es solo un medio y nunca un fin en ellas. Sin embargo, a pesar de su vida fundamentalmente instintiva, su carácter raramente reviste formas violentas, esto se debe a que su más fundamental instinto es el del sometimiento al hombre. La mujer busca y rebusca en el hombre su carácter de ser dominante para darle su más entusiasta "¡Si!".Y, en lo que respecta a las mujeres, hasta el más pusilánime de los hombres reviste cierta capacidad de dominio.
Ésto provoca que para las mujeres todos los hombres sean una opción plausible, para ellas todos tienen "algo", así, veremos que los más deleznables entre los hombres pueden ser, y en muchas ocasiones, son, efectivamente, grandes conquistadores de mujeres. Las mujeres no se paran ni un momento a considerar los méritos ni las cualidades de un hombre sino que van diréctamente a ver si ése hombre resulta dominante en sus relaciones con ellas, en otras palabras, si es "lanzado", eso las basta y las sobra y sólo buscan que se las ponga en situación de ser conquistadas.

1 comentario:

  1. Son palabras difíciles de leer en estos días, pero tienen un innegable poso de verdad. Sin embargo, los seres humanos somos tan complejos que cualquier generalización es un asunto mental para ir tirando.

    No comparto lo de la búsqueda del sometimiento propio como algo general, creo que más bien, intentando conectar nuestra evolución como especie con su inferencia cultural actual, se trataría de una búsqueda de un hombre dominante con su entorno, pero dominable con la astucia que tu citas en la relación entre ambos. Pero vamos, que la sexualidad humana no se entiende sino como proceso social y cultural, no como un simple resorte biológico. Es difícil saber dónde empieza la determinación evolutiva de la seducción y donde empiezan la influencia social y el razonamiento propio acerca de las expectativas individuales en ese sentido.

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