Los déspotas, los poderosos, seres que todo el mundo odia con secreta envidia, nos gobiernan con hilos invisibles y crecen con nuestras menguas tanto como con nuestras bonanzas. Odiamos todo en ellos; su desprecio por todo lo que no sea la ganancia, su desdén por el derecho común y la moral y su inextingible ansia de negocio, pero ellos nos miran con sus ojos de tiburón y siguen su camino, imperturbables. Y sin duda son acreedores a ese odio pues con nuestra sangre se nutren.
¿qué clase de hombres son esos que controlan el mundo desde todas las zonas oscuras?. Hay que ser un tipo especial de hombre para triunfar en los negocios, no todas las personas pueden acceder a ese mundo, hacen falta nervios de acero, hacen falta pelotas tan grandes como balones de futbol. Pues esas personas ponen constante y fatalmente su vida en juego, todo lo reunido puede perderse como una pompa de jabón estallada por un viento inoportuno. Esos equilibristas, esos domadores de fieras no deben ser desdeñados, son intrépidos, son aventureros, son realmente una élite.
Por supuesto sus métodos pueden parecer sospechosos, esas personas viven en las líneas no escritas de la ley y cada paso que dan les acerca más a la cárcel, pero ellos desdeñan el peligro y no atienden mas que al ansia que les consume, reunir más, hacer más dinero, engañar y robar cuando no se les da de grado. Su derecho es su ímpetu, su moral su instinto y su único Dios la libertad. Libertad para acaparar, arrasando con toda ética humana.
¿Son realmente monstruos? Alguien que tiene las entrañas hechas de tal manera que no respeta mas que su voluntad y no oye otro consejo que el suyo propio tiene realmente que ser considerado un monstruo por ojos modernos.
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